26 de septiembre de 2010

¿ME VERÁS HOY?


Soy la Vida. Soy la fuerza. Soy la energía. Soy Amor. Me llaman Dios...
Qué palabra tan desgastada.
Si te tienen que decir dónde estoy, me marcho.
De nada vale que te diga, que vivo en tu garganta.
Que estoy en las flores y en los granos, en los pájaros y en las llagas,
en lo feo, en lo triste, en el aire y en el agua;
Es verdad que estoy en todas partes, pero tienes que verme, sin preguntar
que dónde estoy, como si fuera mineral o una planta exótica.
Quédate en silencio, mírame la cara.
El misterio de que veas y sientas, ¿no basta?
Pasa un niño cantando, tú le amas: ahí estoy.
Me tienes en la lengua cuando cantas,
y cuando preguntas que dónde estoy, esa curiosidad soy yo, Dios.
En los ojos me tienes cuando ríes, en las venas cuando amas.
Ahí estoy, en ti, pero tienes que verme tú.
De nada vale quién te me señale,
quien te diga que estoy en la ermita, de nada.
Has de sentirme tú, trepando, arañando, limpiando,
las paredes de tu casa.
De nada vale que te diga que estoy en las manos de todo el que trabaja;
que escapo de las manos del guerrero.
Suelo estar en el suburbio a altas horas de la madrugada, en el Hospital,
y en la casa enrejada.
Si te inquieta la vida del que sube y no baja,
si te olvidas de ti y de aquéllos, y te empeñas en nada,
si sin porqué una angustia se te enquista en la entraña,
si amaneces un día silbando a la mañana y sonríes a todos y a todos das las gracias,
estoy en ti, en tu mp3, en tu mochila, en tu móvil, en tu esperanza.
¿Me verás hoy?