3 de septiembre de 2010

QUIERO ESCUCHAR A JESUS

Quiero escuchar a Jesús, como el sordomudo: “Ábrete”.
Quiero escuchar a Jesús, como el tentador: “No sólo de pan vive el hombre”.
Quiero escuchar a Jesús, como los primeros discípulos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”.
Quiero escuchar a Jesús, como la muchedumbre: “Bienaventurados los pobres”.
Quiero escuchar a Jesús, como los Doce: “Vosotros sois la sal y la luz del mundo”.
Quiero escuchar a Jesús, como los apóstoles: “Cuando oréis, decir: Padre nuestro”.
Quiero escuchar a Jesús, como el leproso: “Quiero, queda limpio”.
Quiero escuchar a Jesús, como el centurión romano: “Anda, que suceda como has creído”.
Quiero escuchar a Jesús, como el paralítico: “Tus pecados te son perdonados. Levántate y anda”.
Quiero escuchar a Jesús, como la mujer pecadora: “Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más”.
Quiero escuchar a Jesús, como los soldados que lo crucificaban: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”
Quiero escuchar a Jesús, como Mateo: “Sígueme”.
Quiero escuchar a Jesús, como los enviados a la misión: “El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”.
Quiero escuchar a Jesús, como los discípulos: “El que pierda su vida por mí, la ganará”.
Quiero escuchar a Jesús, como la gente: “Venid a mí todos los que estéis cansados, que yo os aliviaré”.
Quiero escuchar a Jesús, como Pedro: “Hombre de poca fe, ¿Por qué has dudado?
Quiero escuchar a Jesús, como los Doce: “Dadle vosotros de comer”.
Quiero escuchar a Jesús, como los apóstoles: “Quien se guarda la vida, la pierde, y quien da su vida por mí, la gana”.
Quiero escuchar a Jesús, como los discípulos: “No tengáis miedo”.
Quiero escuchar a Jesús, como el joven rico: “Si quieres ser feliz, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven, y sígueme”.
Quiero escuchar a Jesús, como la gente: “Lo imposible para los hombres es posible para Dios”
Quiero escuchar a Jesús, como Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.
Quiero escuchar a Jesús, como los hijos del Zebedeo: “El que quiera ser el primero, que sea el último, el servidor de todos”.
Quiero escuchar a Jesús, como los fariseos: “No he venido a llamar a justos sino a pecadores”. Quiero escuchar a Jesús, como la viuda de Naín, que había perdido a su hijo: “Joven, a ti te digo: levántate”.
Quiero escuchar a Jesús, ¿qué me dices?

(Autor desconocido)