29 de octubre de 2010

PASA, ENTRA


PASA, ENTRA
Una y otra vez,
sin cansarte,
cuando me acerco a tu puerta,
me susurras:

Pasa entra,
aquí hace menos frío que en la calle
y hay leña para el fuego;
¡un poco de calor no viene mal!

Pasa, entra,
aquí hay una canción que descansa
y unas viandas para recuperar fuerzas;
¡te sentirás como en casa!

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
y se levanta con la fuerza que le queda,
¡ sin avergonzarse de su condición humana!

Pasa, entra,
aquí hay brazos para abrazarte,
labios para besarte
y oídos para escucharte;
¡encontrarás lo que realmente
te hace falta!...

Y yo, venciendo mis resistencias,
con la cabeza baja,
lleno de dudas y fantasmas,
entro y salgo lleno de esperanza...
¡sin avergonzarme
de haber escuchado tu Palabra!