13 de diciembre de 2010

PROPUESTAS PARA UN ADVIENTO Y NAVIDAD CONSCIENTE Y RESPONSABLE

Consumo medido: No se trata de ser rácanos ni de dejar de celebrar la Navidad como se merece sino de preguntarnos con sinceridad: ¿cuánto necesitamos para celebrar la Navidad? ¿Hasta dónde queremos gastar?...

Solidaridad: … ¿y hasta dónde queremos compartir con los que no tienen? ¿Qué proporción queremos que haya entre lo que nos vamos a gastar en nosotros (y en regalos a nuestros familiares y amigos) y lo que vamos a dar a los pobres?

Comercio Justo: No solo en la cena de Nochebuena, que este tiempo sea ocasión para descubrir los productos de Comercio Justo… y, de rebote, para reflexionar sobre los que no son de comercio justo.

Regalos: que lleven algo de nosotros, que pongamos “valor añadido” de tiempo, cariño, artesanía casera; que expresen algo de nosotros mismos o de lo que realmente deseamos a quien lo recibe. Y en cuanto a los niños, ¡no les sepultemos en regalos!

Decoración de la casa: realizada exclusivamente con motivos religiosos: el misterio del portal, el Belén, la estrella, los magos de Oriente… ¡ésas son las señas de identidad de nuestra Navidad cristiana!


Televisión: En lugar de incrementar esta Navidad el tiempo que le dedicamos a la televisión, ¿no se nos ocurren otras maneras alternativas de pasar el tiempo en familia? ¿Y si decidiéramos un “apagón de tele” hasta el 7 de enero?

Felicitaciones: ¿Qué estamos comunicando con nuestras tarjetas de felicitación y nuestras llamadas telefónicas? ¿Y si además de desearnos “Feliz Navidad” nos atreviéramos a decirnos esa palabra sincera que lleva tanto tiempo esperando? ¡Es Navidad, regale sinceridad!, "Yo para eso he nacido y para eso he venido al mundo: para ser testimonio de la Verdad" (Jn. 18, 37).

Acercar a los alejados: Ante el slogan “¡Vuelve a casa por Navidad!”, ¿podemos hacer algo para que los que van a pasar la Navidad solos tengan compañía? Tal vez disponed un nuevo sitio para un amigo más en nuestra mesa, tal vez ayudarles a volver esos días con los suyos…

Gestos proféticos: Si nos desagrada la manera como “el mundo” celebra la Navidad, ¡hagámoslo saber! ¡Que se oiga nuestra voz de creyentes católicos en medio de una sociedad ciega y sorda! Aunque no publiquen nuestras cartas, no dejemos de escribir a los medios de comunicación.

Conciencia de Dios: ¡Que no se nos olvide lo que estamos celebrando! ¡Que no se nos olvide dedicarle a Dios esta Navidad tiempos extra de oración personal o en familia! ¡Que, como María, guardemos en silencio todas estas cosas en el corazón, a la vez que proclamamos en voz alta las maravillas que Él ha hecho por nosotros!


(Parte del material enviado por Mª Dolores Garciperez FI)