29 de septiembre de 2011

ORACIÓN COMIENZO CURSO

Uno de los riesgos que corremos los seres humanos de nuestro tiempo es pensar que todo lo podemos y que, por lo tanto, Dios no es necesario. Viajamos más lejos y más rápido que nunca, tenemos ordenadores, PDA´s, iPod´s, pantallas planas, redes sociales, cohetes espaciales, aviones supersónicos, coches con ABS, EPS y ocho airbags, pizarras digitales, plataformas informáticas, portales virtuales, ciberamigos, fastfood, vitrocerámicas, pendrives… Nos podemos operar los ojos, hincharnos los labios, depilarnos con láser, quitarnos arrugas…

Y, a veces, cuando a pesar de todo esto, la vida nos pone contra las cuerdas, cuando nos encontramos solos frente a las dificultades o frente a lo incomprensible, entonces recurrimos a Dios. Y, como el resto de nuestras cosas, queremos un Dios mágico, un ciberDios que se comunique a una velocidad de veinte megas, un Dios que nos ponga airbags frente al fracaso, la duda o el error, un Dios supersónico, láser, un fastDios… Y Él no es así. Nuestro Dios se manifiesta en lo cotidiano, en lo rutinario, en el día a día. Es un Dios que necesita de la cotidianidad para caminar a nuestro lado, pausadamente, profundamente.

Por esto, para no olvidarnos de Dios en este momento de celebración, os invito a hacerle presente hoy entre nosotros, como un miembro más de nuestro colegio, como un compañero diario que se va a sentar junto a nosotros cada uno de los días de este curso.

Y lo vamos a hacer rezando juntos un padrenuestro… Ojalá esta oración sea una de las maneras que os acerquen a Él a lo largo de este curso. Rezadla siempre que os acordéis, en los buenos y en los malos momentos, como acción de gracias y petición de auxilio. Por vosotros y por cada uno de vuestros compañeros…

Padre Nuestro.

Oración realizada por Alberto Vara
Coordinador de AE del Mater Purissima