16 de mayo de 2013

Sin prisa pero sin pausa


                     

                    Cuando nos situamos con deseo de profundizar,
de ir más allá de la letra,
de traducir las palabras y los silencios,
de situarnos en clave de horizonte…
necesitamos tiempo,
un tiempo denso porque la realidad va tomando otra forma,
porque el estado de las cosas
tiene su pasado y su posible futuro.

Cuando ante las personas descubrimos
el regalo que son, el misterio que las habita,
sus potencialidades, capacidades, cualidades,
que siempre crecen cuando se ponen al servicio,
un servicio desinteresado,
servicio en grupo y para el grupo
que cuenta también con limitaciones y debilidades...
necesitamos tiempo
un tiempo de escucha y acogida,
tiempo de discernimiento y aceptación,
tiempo de ofrecimiento y petición,
tiempo de silencio habitado
para que la palabra que se pronuncie
sea palabra de Otro
que necesita hablar en nosotras y por nosotras.

Tiempo que no son horas, minutos, segundos,
tiempo que tiene otra medida,
tiempo que hace madurar
y que ayuda a vivir el ritmo habitual con otra perspectiva

Ana Zubiri FI