4 de noviembre de 2013

El encuentro contigo me hace entender mi vida compartida con otros.

Cuando siento tu mirada te reconozco porque
descubro en mi interior un impulso que lanza a intentarlo.
Te sitúas abajo, entre la gente,
pero eso no te distrae ni te aparta de lo importante.
Todos se sienten únicos y parece que el tiempo se detiene,
porque las prisas no llevan a hacer más y mejor,
sino a pasar sin contemplar, sin atención.

Nos pides que bajemos,
que dejemos la rama que nos sostiene y vayamos al encuentro,
que nos miremos de frente,
donde la comunicación se da entre iguales,

y el cuerpo comienza a erguirse acompasando el paso, 
acogiendo intimidades, reconociendo a otros, 
porque la mirada comienza a descubrir lo que antes tapaba.

Y la vida se hace casa que abre sus puertas
con el deseo de que, a petición propia, entres en ella 
pues la mirada y la palabra invitan a hacer sitio,
a reubicar muebles y preparar la mesa,
porque contigo entran todos, el otro se hace hermano,
porque tu mirada es amplia, invita y no reduce
dejando al descubierto egoísmos e incoherencias.

El encuentro se da en el silencio profundo
a pesar de estar en medio del ruido,
porque las palabras que se oyen alrededor
no han vivido la experiencia
de la mirada que restituye, no condena,
que cuando mira desea ver a quien se esconde
tras las apariencias en tantos lugares necesitados
de acogida, reconciliación,... vida.

Los otros se hacen palabra, grito, silencio elocuente,
realidad que pide ser sostenida, confrontada, discernida
para ser presencia que, como el grano de trigo,
muriendo da vida a otros, con otros, por otros…
Dicen que es locura, un sueño,
reconocer en la diferencia la posibilidad de algo nuevo.,
Y yo digo que es el camino, es lo que abre horizontes.

Y nos invitas a abrir ventanas, a unir fuerzas,
nos lanzas a buscar, reconocer, contemplar,
nos hablas de quienes por los mismos o distintos caminos
están inquietos por ser buena noticia, ser alternativa.
Nos haces ver la diversidad como riqueza, la crítica como crecimiento…
y  los otros van siendo algo mío porque van teniendo su sitio,
y mi vida ya no se entiende si no es compartida con otros.